En este contexto, el llamado ranking interno , clasificar a cada socio, director o gerente de oficina, o profesional en niveles de desempeño respecto al resto, puede resultar emocionalmente difícil, pero aporta una claridad que pocas herramientas igualan. El método consiste en situar a cada socio en uno de cuatro niveles en distintas categorías de actuación:
- Superior (primer 25%)
- Bueno (por encima del 50%)
- Aceptable (por debajo del 50%)
- Necesita mejorar (último 25%)
Este ejercicio obliga a los evaluadores a tomar decisiones honestas, sin refugiarse en la ambigüedad. Y, aunque pueda generar incomodidad, la transparencia es la base de un buen gobierno corporativo.
La doble evaluación: un diálogo que genera madurez profesional
El proceso se enriquece cuando se combina la evaluación del asesor con la auto-evaluación del propio socio. La comparación entre ambas visiones permite:
- Detectar diferencias de percepción
- Identificar áreas de mejora con mayor precisión
- Documentar discrepancias para que el comité de compensación disponga de información completa
- Reducir sorpresas en los procesos de revisión e incentivos
La documentación de ambas evaluaciones no es un trámite burocrático: es una garantía de equidad y un mecanismo para reforzar la confianza interna y la cohesión interna.
Más allá de los resultados: evaluar habilidades clave
Los despachos más avanzados no se limitan a medir resultados cuantitativos. Incorporan también la evaluación de habilidades que determinan la sostenibilidad del desempeño:
- Comunicación
- Asesoramiento y trato con el cliente
- Creatividad e innovación
- Planificación y organización
- Liderazgo y delegación
- Trabajo en equipo
- Energía y automotivación
Estas competencias, cuando se puntúan de forma estructurada, permiten orientar el desarrollo profesional de cada socio y construir equipos más equilibrados.
Por qué este sistema fortalece el crecimiento inorgánico
Un despacho que domina este tipo de procesos internos está mejor preparado para crecer mediante adquisiciones o integraciones. ¿Por qué?
- Tiene métricas claras para evaluar el encaje de nuevos despachos
- Puede comparar culturas de rendimiento de forma objetiva
- Reduce el riesgo de integrar estructuras poco alineadas
- Genera confianza en los socios externos que se incorporan
- Demuestra profesionalización y madurez organizativa
En definitiva, un sistema de evaluación sólido no solo mejora la gestión interna: es un argumento de valor en cualquier negociación de integración.
Conclusión: la transparencia como ventaja competitiva
El ranking forzoso, bien aplicado, no es un mecanismo punitivo, sino una herramienta de crecimiento. Obliga a hablar claro, a documentar percepciones y a alinear expectativas. En un entorno donde los despachos compiten por talento, clientes y oportunidades de expansión, la transparencia y la profesionalización de los procesos internos se convierten en una ventaja competitiva decisiva.
Los despachos que se atrevan a mirarse con honestidad , y a medir lo que realmente importa, estarán mejor preparados para liderar el futuro del sector.
Para saber más; https://www.amadocorporate.com/la-tecnologia-como-nuevo-factor-decisivo-en-las-operaciones-corporativas/




