Confidencialidad en procesos de compraventa: necesaria, pero no infalible
En las operaciones de compraventa de despachos profesionales y empresas, la firma de compromisos de confidencialidad es una práctica imprescindible. Estos acuerdos , los conocidos NDAs, permiten que las partes compartan información sensible con un marco mínimo de seguridad y profesionalidad. Sin embargo, conviene recordar que, aunque necesarios, no garantizan nada al 100 %.
El profesor Pedro Nueno, en su artículo Confidencializando (La Vanguardia), lo expresa con una claridad que sorprende : “La confidencialidad no existe”.
Su reflexión parte de ejemplos cotidianos: proyectos políticos que se filtran pese a haberse gestionado con extremo sigilo, o problemas personales que circulan entre conocidos a pesar de haber sido compartidos “en confianza”. La conclusión es evidente: ningún documento puede blindar por completo la información, porque siempre intervienen personas, contextos y conversaciones que escapan al control contractual.
En el mercado actual, la confidencialidad es relativa
En Amado Corporate lo vemos cada semana. Es habitual que un despacho profesional o una empresa reciba llamadas de potenciales compradores preguntando si existe interés en vender. Ocurre en todos los sectores. No implica que haya una operación en marcha, ni que se haya vulnerado ninguna confidencialidad. Es simplemente parte del dinamismo empresarial contemporáneo.
Por eso, aunque insistimos en que siempre debe firmarse un compromiso de confidencialidad al iniciar una negociación, también creemos que es importante no dramatizar ni sobredimensionar su alcance. Los NDAs:
- fomentan el respeto entre las partes
- establecen un marco profesional
- disuaden comportamientos inadecuados
Pero no pueden garantizar el cumplimiento absoluto. Y, en muchos casos, incluso si se produce una filtración, no pasa nada relevante para la operación.
Lo que realmente protege una operación: la agilidad y la ejecución
Nueno lo resume con una frase que también aplica al mundo corporativo: “Si detectas una buena oportunidad, has de lanzarla con gran rapidez”.
En una compraventa, la mejor protección no es un NDA perfecto, sino:
- avanzar con rapidez
- estructurar bien la operación
- mantener el control del proceso
- gestionar la comunicación con inteligencia
La velocidad y la estrategia suelen ser más efectivas que cualquier cláusula legal.
Conclusión
La confidencialidad es importante, sí. Los compromisos escritos deben firmarse, sin duda. Pero también debemos relativizar su importancia y entender que su función es ordenar y profesionalizar el proceso, no blindarlo.
Como recuerda Nueno, “la confidencialidad no existe” en un sentido absoluto. Y asumirlo permite negociar con más realismo, menos ansiedad y mayor foco en lo que realmente importa: crear oportunidades y ejecutarlas con excelencia.
Para saber más: https://www.amadocorporate.com/cuando-vender-un-despacho-exige-desaprender/




