El informe Dimensión empresarial: diagnóstico y propuestas del Observatori de la PIME de Catalunya (PIMEC) es contundente: el 94% de las empresas catalanas son microempresas con menos de 10 trabajadores. Además, el 99,8% del tejido empresarial son pymes, y solo el 0,17% son grandes empresas. Esta estructura condiciona la productividad, la capacidad de innovación y la competitividad internacional.
«La falta de dimensión limita la productividad, la innovación y el acceso a mercados internacionales.»
Cataluña es, por tanto, un país de empresas pequeñas… y algunas muy pequeñas. Y muchas de estas conclusiones —por no decir la mayoría— no solo describen la realidad catalana: son plenamente aplicables al conjunto de España, donde el tejido empresarial comparte el mismo predominio de microempresas, las mismas barreras internas y externas, y el mismo reto estructural de crecer en dimensión para ganar competitividad.
El sector de despachos profesionales: el extremo micro del tejido empresarial
Si miramos sectores donde la dimensión es especialmente reducida, los despachos profesionales (asesorías, gestorías, consultorías, firmas jurídicas, fiscalistas, etc.) se sitúan en el extremo micro:
- Plantillas de 1 a 5 personas en la mayoría de casos.
- Estructuras muy dependientes del titular o fundador.
- Escasa capacidad de inversión en tecnología, talento o expansión.
- Dificultad para profesionalizar la gestión y separar propiedad de dirección.
Qué nos dice el informe de PIMEC sobre el tamaño empresarial
El documento aporta datos que explican por qué el tamaño importa:
- La productividad media por ocupado en las pymes catalanas es de 47.720 euros, un 8% inferior a la media europea.
- Los países con más empresas medianas y grandes generan más valor económico.
- Las empresas grandes catalanas alcanzan 55.245 euros de valor añadido por ocupado, frente a 74.540 euros en Alemania.
Factores internos que frenan el crecimiento
El informe identifica varios factores internos que dificultan que las empresas —especialmente las micro— puedan crecer:
- Ambición y voluntad de crecer: muchas empresas no se plantean escalar.
- Percepción limitada de las propias capacidades: falta de referentes y confianza para dar el salto.
- Profesionalización insuficiente: estructuras familiares, ausencia de gobernanza, falta de procesos.
- Digitalización incompleta: inversión insuficiente en tecnología, automatización y datos.
- Innovación limitada: poca reinversión de beneficios en nuevos proyectos.
- Gestión del talento: dificultades para atraer perfiles cualificados.
En los despachos profesionales, estos factores se amplifican: el titular concentra decisiones, clientes y conocimiento; la estructura no permite delegar ni escalar; la digitalización avanza de forma desigual; y la formación continua depende del tiempo disponible… que suele ser escaso.
Factores externos que limitan la escala
El informe también señala barreras externas que afectan especialmente a las microempresas:
- Burocracia y cargas administrativas: el 21,5% de las empresas lo identifica como su principal obstáculo.
- Fiscalidad desincentivadora: mencionada por el 20,2%.
- Márgenes insuficientes: 18,2%.
- Dificultad para captar y retener talento: 16,7%.
- Acceso a financiación: más difícil y caro para empresas pequeñas.
- Costes energéticos y de suministros: más elevados proporcionalmente.
- Percepción social del empresariado: afecta a la cultura de crecimiento.
Los despachos profesionales sufren especialmente la fiscalidad y la burocracia, la dificultad para atraer talento cualificado, la falta de financiación para invertir en tecnología o expansión, y la ausencia de políticas específicas para servicios profesionales.
El capital humano: la barrera silenciosa
El informe es claro: el talento es una de las principales barreras para crecer.
«La formación y la gestión del talento, con más conexión entre empresa y formación profesional o universitaria dual, es clave para impulsar el crecimiento.»
En los despachos profesionales, esta barrera es crítica:
- Falta de perfiles especializados.
- Competencia con grandes firmas por el mismo talento.
- Dificultad para ofrecer salarios competitivos.
- Escasa capacidad de crear planes de carrera atractivos.
- Dependencia del fundador, que limita la autonomía del equipo.
Conclusión: crecer no es opcional, es estratégico
El informe de PIMEC lo deja claro: Cataluña y España necesitan empresas más grandes, más profesionalizadas y con más capacidad de inversión. Los despachos profesionales, situados en el extremo micro del tejido empresarial, deben afrontar este reto con urgencia:
- Profesionalizar la gestión.
- Invertir en digitalización.
- Atraer y retener talento.
- Crear estructuras que permitan delegar.
- Reinvertir beneficios en innovación y expansión.
- Conectar con plataformas sectoriales y ecosistemas empresariales.
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